Marcas y cicatrices de acné: cómo diferenciarlas y qué tratamientos funcionan

Cuando desaparece un grano puede quedar una señal durante semanas o meses. A veces es roja, otras marrón y, en otros casos, observamos un cambio permanente en la textura de la piel.

Aunque habitualmente llamamos «cicatriz» a todo lo que queda después del acné, una marca y una cicatriz no son lo mismo. Y distinguirlas es importante porque su evolución y su tratamiento son diferentes.

El eritema y la hiperpigmentación postinflamatorios son alteraciones del color de la piel que pueden mejorar progresivamente. Una cicatriz verdadera, en cambio, implica un cambio estructural en la dermis.

¿Marca o cicatriz de acné?

Una forma sencilla de empezar a diferenciarlas es preguntarnos: ¿ha cambiado únicamente el color o también ha cambiado el relieve de la piel?

Marcas rojas: eritema postinflamatorio

Después de una lesión inflamatoria pueden persistir zonas rosadas, rojizas o violáceas aunque el grano ya haya desaparecido.

Es lo que denominamos eritema postinflamatorio o eritema macular asociado al acné. Está relacionado principalmente con cambios vasculares posteriores a la inflamación. Puede persistir durante meses y suele ser más visible en fototipos claros.

No es una cicatriz atrófica: si pasamos el dedo sobre ella, la superficie puede continuar siendo plana.

Marcas marrones: hiperpigmentación postinflamatoria

En otras personas, la inflamación estimula la producción y depósito de melanina y deja una mácula marrón o grisácea.

Es la hiperpigmentación postinflamatoria, especialmente frecuente y persistente en fototipos más altos. La radiación ultravioleta, la luz visible y la manipulación de las lesiones pueden contribuir a su persistencia o empeoramiento.

Tampoco es necesariamente una cicatriz. Existe una alteración del color, pero puede no haber pérdida de tejido.

Cicatrices de acné

Hablamos de cicatriz cuando la inflamación ha producido una alteración estructural de la dermis y el proceso de reparación no consigue reconstruirla de la misma forma que antes.

La mayoría de las cicatrices de acné son atróficas: observamos depresiones de diferente profundidad y morfología. Con menor frecuencia pueden producirse cicatrices hipertróficas o queloides, en las que existe un exceso de tejido cicatricial.

¿Por qué algunos granos dejan cicatriz y otros no?

La cicatrización depende de la intensidad y profundidad de la inflamación y de cómo responde cada piel durante el proceso de reparación.

Las lesiones inflamatorias profundas presentan mayor riesgo, pero la gravedad visible del acné no es el único factor. La duración de la inflamación, la predisposición individual y la manipulación de las lesiones también pueden influir.

Por eso una de las medidas más importantes frente a las cicatrices ocurre antes de que aparezcan:

El mejor tratamiento de una cicatriz de acné es, siempre que sea posible, evitar que llegue a formarse.

Controlar de forma precoz y eficaz el acné activo puede reducir la aparición de nuevas secuelas. Los consensos actuales insisten precisamente en incorporar la prevención de marcas y cicatrices desde las primeras fases del tratamiento.

No todas las cicatrices hundidas son iguales

Dentro de las cicatrices atróficas distinguimos clásicamente tres grandes morfologías: ice pick, boxcar y rolling.

Cicatrices ice pick

Son estrechas, profundas y tienen un aspecto similar al de un pequeño orificio que penetra hacia la dermis.

Su profundidad hace que los tratamientos que actúan principalmente sobre la superficie puedan resultar insuficientes.

Cicatrices boxcar

Son depresiones más anchas, generalmente redondas u ovaladas, con bordes relativamente definidos.

Pueden ser superficiales o profundas, y esa profundidad condiciona mucho la elección del tratamiento.

Cicatrices rolling

Producen una superficie ondulada o irregular. En muchas de ellas existen tractos fibrosos que unen la dermis a planos más profundos y tiran de la superficie hacia abajo.

Este componente de anclaje explica por qué una técnica dirigida únicamente a renovar la superficie puede no ser suficiente.

¿Y las cicatrices hipertróficas y los queloides?

Son diferentes.

En lugar de perder tejido, existe una producción excesiva de tejido cicatricial y la lesión queda elevada sobre la superficie.

Además, cicatriz hipertrófica y queloide tampoco son exactamente lo mismo. Su comportamiento, riesgo de recurrencia y tratamiento son distintos.

Esto vuelve a demostrar por qué no deberíamos hablar de «tratamiento para las cicatrices de acné» como si todas fueran equivalentes.

¿Se pueden eliminar completamente las cicatrices de acné?

Esta es probablemente una de las preguntas más importantes antes de comenzar un tratamiento.

En general, es preferible hablar de mejorar las cicatrices que de borrarlas.

Podemos conseguir cambios importantes en profundidad, bordes, textura y uniformidad de la superficie, pero una piel que ha sufrido una alteración estructural de la dermis no siempre puede recuperar exactamente su arquitectura original.

El objetivo debe establecerse después de valorar:

  • tipo de cicatrices;
  • profundidad;
  • grado de fibrosis;
  • fototipo;
  • presencia de marcas vasculares o pigmentarias;
  • existencia de acné todavía activo;
  • tratamientos previos.

Y hay otro aspecto fundamental: una misma persona casi nunca presenta un único tipo de cicatriz.

Es habitual encontrar simultáneamente algunas ice pick, varias boxcar, zonas de rolling scars, eritema y pigmentación.

Ahí está una de las razones por las que los tratamientos combinados tienen tanto sentido.

Cada cicatriz necesita una estrategia diferente

No deberíamos elegir primero una máquina y después intentar adaptar todas las cicatrices a ella.

Deberíamos hacer justo lo contrario:

Primero identificamos qué estructura queremos corregir y después seleccionamos la técnica más adecuada.

Las revisiones disponibles incluyen entre las opciones para las cicatrices atróficas diferentes tipos de láser fraccionado, microneedling, peelings químicos, subcisión, rellenos y otras técnicas, con grados de evidencia diferentes según el procedimiento y el tipo de cicatriz.

Láser fraccionado

Los láseres fraccionados crean columnas microscópicas de tratamiento dejando piel no tratada entre ellas, lo que permite inducir remodelación dérmica de forma controlada.

Existen láseres fraccionados ablativos y no ablativos, con diferencias en intensidad, recuperación y perfil de efectos adversos. Ambos tienen evidencia en el tratamiento de cicatrices atróficas.

En nuestra clínica utilizamos ResurFX 1550 nm, un láser fraccionado no ablativo, dentro de planes personalizados para determinadas cicatrices de acné.

Pero un láser fraccionado no resuelve necesariamente todos los componentes de una cicatriz.

Microneedling

El microneedling produce múltiples microcanales controlados y estimula procesos de reparación y remodelación dérmica.

Puede resultar útil en determinadas cicatrices atróficas y también combinarse con otras estrategias. La evidencia disponible respalda su utilidad, aunque la respuesta depende del tipo y profundidad de las cicatrices.

Subcisión

Cuando una cicatriz está deprimida porque existen bandas fibrosas que la mantienen adherida a planos profundos, puede ser necesario liberar esas adherencias.

Ese es el principio de la subcisión.

Tiene especial lógica en determinadas rolling scars. En estos casos, intentar mejorar únicamente la superficie sin actuar sobre la fibrosis profunda puede limitar el resultado.

Técnicas focales y peelings

Las cicatrices estrechas y profundas pueden necesitar estrategias focales diferentes de las utilizadas para cicatrices superficiales y extensas.

Los peelings químicos también tienen un papel en determinados pacientes y tipos de secuela.

Bioestimulación y tratamientos complementarios

En algunos planes podemos asociar técnicas destinadas a favorecer la reparación dérmica o mejorar la calidad global de la piel.

Su papel debe entenderse como parte de una estrategia diseñada para un problema concreto y no como sustituto de las técnicas que corrigen directamente una fibrosis, una depresión profunda o una alteración vascular o pigmentaria.

¿Y las marcas rojas y marrones?

Este es otro motivo por el que debemos valorar la piel antes de decidir el tratamiento.

Una paciente puede acudir diciendo que quiere tratar sus «cicatrices» y presentar fundamentalmente eritema postinflamatorio.

Otra puede tener sobre todo hiperpigmentación.

Y otra puede presentar cicatrices atróficas acompañadas de ambas alteraciones.

No tendría sentido tratarlas igual.

En las marcas pigmentadas son importantes el control del acné activo, la fotoprotección y tratamientos dirigidos a la pigmentación. El consenso sobre hiperpigmentación asociada al acné destaca precisamente la importancia de tratar eficazmente el acné desde el principio, además de las estrategias específicas frente al pigmento.

Cuando predomina el componente vascular, podemos valorar tecnologías dirigidas a ese componente.

Y cuando existe pérdida de tejido, necesitamos actuar sobre la estructura de la cicatriz.

¿Por qué solemos combinar tratamientos?

Porque una cicatriz tiene varias dimensiones: profundidad, bordes, fibrosis, textura y color.

Un tratamiento puede ser muy eficaz para una de ellas y poco útil para otra.

Por ejemplo, liberar una cicatriz adherida puede mejorar su depresión, pero no necesariamente corregirá una marca roja que exista sobre ella. Del mismo modo, tratar el componente vascular puede mejorar mucho el color sin modificar una depresión profunda.

Por eso los planes de tratamiento suelen ser secuenciales.

No se trata de realizar muchas técnicas porque sí, sino de decidir qué problema queremos corregir en cada fase.

¿Hay que esperar a que desaparezca completamente el acné?

Nuestro primer objetivo es controlar el acné activo para evitar que continúen apareciendo nuevas cicatrices.

Pero esto no significa necesariamente que tengamos que esperar durante meses hasta que no exista absolutamente ninguna lesión antes de empezar a abordar cualquier secuela.

La decisión depende de la actividad del acné, del tipo de secuela y del procedimiento que queramos realizar.

En algunas situaciones podemos planificar de forma paralela el control de la enfermedad activa y la prevención o tratamiento temprano de determinadas secuelas.

¿Y si estoy tomando isotretinoína?

Durante décadas se recomendó esperar 6-12 meses después de finalizar la isotretinoína antes de realizar prácticamente cualquier procedimiento dermatológico.

Actualmente sabemos que esa recomendación general era demasiado restrictiva.

Las revisiones sistemáticas y consensos encontraron evidencia insuficiente para justificar retrasar automáticamente procedimientos como determinados láseres fraccionados, peelings superficiales o microneedling únicamente por estar tomando isotretinoína o haberla finalizado recientemente.

Una revisión actualizada publicada en 2026 llega a una conclusión similar: para muchos procedimientos dermatológicos, el riesgo de alteraciones de cicatrización durante o poco después de isotretinoína parece bajo, aunque todavía existen situaciones y técnicas que requieren mayor prudencia.

Esto no significa que cualquier procedimiento pueda realizarse en cualquier paciente durante el tratamiento.

La técnica, dosis de isotretinoína, estado de la piel, fototipo, antecedentes de cicatrización y riesgo individual deben valorarse antes de decidir cuándo intervenir.

¿Cuántas sesiones necesito?

No existe un número universal.

Depende del tipo de cicatriz, su profundidad, la técnica utilizada, la respuesta individual y el grado de mejoría que queramos conseguir.

Los tratamientos de remodelación dérmica suelen necesitar tiempo. Parte del resultado continúa desarrollándose durante las semanas o meses posteriores a cada sesión.

Por eso valorar una cicatriz demasiado pronto puede hacer que infravaloremos el resultado.

¿Las cicatrices pueden volver?

Una cicatriz que ha mejorado mediante remodelación no suele «volver» simplemente a su estado inicial.

Lo que sí puede ocurrir es que aparezcan nuevas cicatrices si continúa existiendo acné inflamatorio activo.

Por eso tratar las cicatrices sin controlar simultáneamente la enfermedad que las está produciendo tiene poco sentido.

¿El retinol o los cosméticos eliminan las cicatrices?

Los retinoides tópicos y otros activos pueden mejorar textura, pigmentación y calidad de la piel y desempeñan un papel importante en el tratamiento del acné.

Pero un cosmético no puede liberar una adherencia fibrosa profunda ni reconstruir por sí solo una cicatriz atrófica profunda.

Debemos diferenciar entre mejorar el aspecto general de la piel y corregir una alteración estructural establecida.

¿El sol empeora las marcas de acné?

La exposición solar puede favorecer la persistencia y el oscurecimiento de la hiperpigmentación postinflamatoria. La literatura reciente también señala el papel de la radiación ultravioleta y la luz visible en estas alteraciones pigmentarias.

La fotoprotección forma, por tanto, parte del manejo de las marcas postinflamatorias y adquiere todavía más importancia cuando estamos realizando determinados procedimientos dermatológicos.

En resumen

Después del acné pueden quedar marcas rojas, marcas pigmentadas o verdaderas cicatrices, y no debemos utilizar estos términos como si fueran equivalentes.

Entre las cicatrices atróficas distinguimos ice pick, boxcar y rolling, y es frecuente que varios tipos coexistan en una misma persona.

Por eso no existe un único «mejor tratamiento para las cicatrices de acné». La elección depende de qué estructura esté alterada y puede requerir combinar diferentes técnicas de forma planificada.

Y antes de tratar las cicatrices hay una prioridad que no debemos olvidar:

Controlar el acné activo es también tratar las cicatrices que todavía no se han formado.

¿Quieres aprender a reconocer qué ha dejado el acné en tu piel?

En nuestra guía para pacientes «Marcas y cicatrices de acné» explicamos de forma visual los diferentes tipos de secuelas y por qué no todas necesitan el mismo tratamiento.

[Descargar la guía para pacientes]

Si ya tienes cicatrices, una valoración dermatológica permite identificar su tipo y profundidad y plantear un tratamiento adaptado a las características de tu piel.

[Solicitar una valoración dermatológica]

Sobre la autora

Escrito por la Dra. Marta Moratinos, dermatóloga y directora médica de Clínica DermaMoratinos.
En este blog comparto las dudas que con más frecuencia escucho en consulta y las respondo con un lenguaje claro, sin perder el rigor científico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este campo es obligatorio

Este campo es obligatorio

Este campo es obligatorio

Se ha producido un error al enviar tu mensaje. Por favor, inténtalo de nuevo.

Comprobación de seguridad

Código captcha inválido. Inténtalo de nuevo.

Logo

Clínica DermaMoratinos | Especialistas en acné en Madrid
Diagnóstico y tratamiento médico del acné, rosácea y salud de la piel

Aviso legal · Política de privacidad · Política de cookies

© 2026 Clínica DermaMoratinos · Todos los derechos reservados

Information icon

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.