¿Acné o foliculitis? No todo lo que parecen granos es acné

Cuando el problema no es que el tratamiento falle, sino que quizá estemos tratando otra enfermedad

«Tengo acné, pero ningún tratamiento me funciona».

Después de varios meses utilizando productos para el acné, algunas personas siguen presentando pequeños granos, pápulas o pústulas prácticamente sin cambios. En estos casos, antes de añadir tratamientos o buscar opciones más potentes, merece la pena plantearse una pregunta:

¿Estamos seguros de que es acné?

Existen varias enfermedades de la piel capaces de producir lesiones muy parecidas. Entre ellas se encuentran diferentes tipos de foliculitis, la rosácea papulopustulosa, la dermatitis perioral y la demodecidosis. Diferenciarlas es importante porque su tratamiento puede ser completamente distinto.

Una de las pistas más útiles está en algo aparentemente sencillo: mirar qué tipo de lesiones existen realmente.

¿Qué caracteriza al acné?

El acné es una enfermedad inflamatoria de la unidad pilosebácea en la que pueden coexistir lesiones diferentes:

comedones abiertos y cerrados, pápulas, pústulas y, en los casos más inflamatorios, nódulos.

Precisamente esta variedad de lesiones es una pista diagnóstica importante.

Los comedones —los clásicos puntos negros y puntos blancos— tienen un valor especial. Aunque no todos los pacientes presentan muchos, su presencia orienta claramente hacia acné. Por el contrario, muchas erupciones que imitan el acné presentan fundamentalmente pápulas y pústulas y carecen de comedones.

Otra característica frecuente es que las lesiones del acné no suelen ser todas iguales. Podemos encontrar simultáneamente un comedón cerrado, una pápula inflamada y alguna pústula.

Cuando observamos decenas de pequeños «granos» prácticamente idénticos, debemos pensar también en otras posibilidades.

¿Qué es una foliculitis?

La foliculitis es una inflamación del folículo piloso.

Pero «foliculitis» no es un único diagnóstico.

Puede tener diferentes causas y presentaciones. Algunas son infecciosas, otras inflamatorias, y dentro de las infecciosas podemos encontrar microorganismos distintos.

Por eso decir simplemente «tienes foliculitis» no siempre responde a la pregunta más importante:

¿qué está produciendo esa foliculitis?

Dos de las situaciones que pueden confundirse con acné son la foliculitis bacteriana y la foliculitis por Malassezia.

Foliculitis por Malassezia: el famoso «acné fúngico»

En los últimos años se ha popularizado muchísimo en redes sociales el término «acné fúngico».

Desde el punto de vista médico, el nombre no es correcto.

No es acné.

Se trata de una foliculitis producida por la proliferación excesiva de levaduras del género Malassezia dentro del folículo piloso. Malassezia forma parte habitualmente de la microbiota cutánea, por lo que encontrarla en la piel no significa por sí mismo que exista una enfermedad.

El problema aparece cuando determinadas circunstancias favorecen su proliferación y se produce inflamación folicular.

La revisión publicada en 2025 la considera una causa de erupciones acneiformes que continúa siendo infradiagnosticada precisamente por su parecido con el acné.

¿Qué aspecto tiene?

Suele producir pequeñas pápulas y pústulas foliculares muy parecidas entre sí.

Esta característica se denomina monomorfismo.

Mientras que en el acné podemos encontrar lesiones de diferentes tamaños y fases evolutivas, en una foliculitis por Malassezia muchas lesiones parecen casi «copias» unas de otras.

Otra pista muy interesante es el picor.

La foliculitis por Malassezia puede ser pruriginosa, mientras que el picor intenso no es una característica habitual del acné vulgar.

También es característica la ausencia de comedones.

¿Dónde suele aparecer la foliculitis por Malassezia?

Es particularmente frecuente en el tronco superior, especialmente pecho, espalda y hombros, aunque también puede afectar a cara, cuello y línea de implantación del cabello.

Existen además circunstancias que pueden favorecerla:

calor y humedad, sudoración, oclusión del folículo, determinados estados de inmunosupresión y alteraciones del microambiente cutáneo.

Esto explica por qué algunos pacientes describen empeoramientos claros en verano, después de realizar deporte o con determinadas prendas oclusivas.

Pero ninguno de estos factores, aisladamente, permite hacer el diagnóstico.

¿Los antibióticos pueden empeorar una foliculitis por Malassezia?

Este es uno de los motivos por los que resulta especialmente importante diferenciarla del acné.

Un paciente puede presentar pápulas y pústulas y recibir repetidamente tratamientos antibióticos pensando que tiene acné.

Sin embargo, los antibióticos no tratan una foliculitis causada por una levadura. El uso prolongado de antibióticos se ha descrito, además, entre los factores asociados a la foliculitis por Malassezia, probablemente por las modificaciones que producen en el ecosistema microbiano cutáneo.

Esto no significa que cualquier paciente que empeore con un antibiótico tenga Malassezia, ni que los antibióticos correctamente indicados sean perjudiciales para el acné.

Significa algo diferente:

Cuando una erupción que considerábamos acné no responde como esperábamos, debemos revisar el diagnóstico antes de repetir indefinidamente el mismo tratamiento.

¿Y la foliculitis bacteriana?

También puede producir pápulas y pústulas centradas en los folículos.

Dependiendo del microorganismo responsable, del contexto clínico y de la localización, su aspecto puede confundirse con una erupción acneiforme.

De nuevo, la ausencia de comedones, el carácter más uniforme de las lesiones y su relación claramente folicular pueden orientarnos.

En determinados casos puede ser necesario realizar un cultivo microbiológico, especialmente cuando las lesiones son persistentes, recurrentes o no responden al tratamiento esperado. En las erupciones acneiformes dudosas, el estudio microbiológico o incluso la biopsia pueden formar parte del estudio diagnóstico cuando la exploración clínica no es suficiente.

Acné o foliculitis: las pistas principales

Podemos resumir algunas diferencias:AcnéFoliculitis por MalasseziaFoliculitis bacterianaComedonesFrecuentesAusentesAusentesLesiones diferentes entre síHabitualMenos habitualVariableLesiones muy uniformesMenos típicoMuy característicoPuede ocurrirPicorPoco habitualFrecuenteVariablePústulas folicularesPueden existirFrecuentesFrecuentesTroncoPuede afectarloMuy frecuentePuede afectarloRespuesta a tratamiento convencional del acnéHabitual si es adecuadoPuede ser escasaVariable

Esta tabla sirve para comprender las diferencias, pero no permite hacer un diagnóstico por uno mismo. Además, acné y foliculitis pueden coexistir en una misma persona. Una revisión de 2026 sobre el micobioma cutáneo señala precisamente el posible infradiagnóstico de foliculitis por Malassezia entre pacientes diagnosticados de acné.

Pero no todo es acné o foliculitis

Aquí está otra de las dificultades.

Cuando aparecen «granos» en la cara, nuestro diagnóstico diferencial no termina en esas dos enfermedades.

Hay al menos otras tres situaciones que vemos con frecuencia y que pueden confundirse con acné.

Rosácea papulopustulosa

La rosácea puede producir pápulas y pústulas inflamatorias en la zona central de la cara.

Sin embargo, no presenta los comedones típicos del acné.

Además, podemos encontrar otros datos que orienten hacia rosácea: eritema centrofacial persistente, episodios de flushing, telangiectasias, sensibilidad cutánea o síntomas oculares.

Acné y rosácea también pueden coexistir, por lo que la presencia de una enfermedad no excluye necesariamente la otra. La diferenciación es importante porque las estrategias terapéuticas no son las mismas.

Dermatitis perioral: cuando los «granitos» se concentran alrededor de la boca

La dermatitis perioral —o, más correctamente en muchos casos, dermatitis periorificial— produce pequeñas pápulas inflamatorias alrededor de la boca y puede extenderse alrededor de la nariz o los ojos.

Puede tener además un componente eczematoso, con sequedad, descamación, tirantez o sensación de quemazón.

Una asociación especialmente conocida es el uso de corticoides tópicos en la cara, aunque su causa no se reduce exclusivamente a ellos.

De nuevo, los comedones no son una característica propia de esta enfermedad.

Y tratarla como si fuera simplemente acné puede retrasar el diagnóstico correcto.

Demodecidosis: cuando Demodex deja de ser un simple habitante de nuestra piel

Los ácaros Demodex folliculorum y Demodex brevis pueden encontrarse normalmente en la unidad pilosebácea humana.

Por tanto:

tener Demodex no significa tener demodecidosis.

La enfermedad aparece cuando existe una proliferación anormal asociada a manifestaciones clínicas. Puede producir diferentes patrones y llegar a imitar rosácea, dermatitis perioral o foliculitis.

Una revisión española publicada en 2026 vuelve a destacar precisamente la variedad de presentaciones dermatológicas y oculares de la demodecidosis.

El diagnóstico puede ser clínico, pero cuando existen dudas disponemos de técnicas que permiten valorar la densidad de ácaros. Una revisión sistemática de 2026 analiza las diferentes técnicas diagnósticas y recuerda una dificultad importante: Demodex también está presente en personas sanas, por lo que no basta simplemente con encontrarlo.

Una pista especialmente útil: ¿hay comedones?

Si tuviera que elegir una pregunta sencilla que nos ayude a ordenar el diagnóstico diferencial sería esta:

¿Existen puntos negros o puntos blancos?

Cuando encontramos verdaderos comedones junto con lesiones inflamatorias, el diagnóstico de acné gana mucho peso.

Cuando únicamente encontramos pápulas y pústulas bastante uniformes y no existe ningún comedón, debemos ampliar nuestras posibilidades diagnósticas. La ausencia de comedones es precisamente una de las características clásicamente utilizadas para diferenciar muchas erupciones acneiformes del acné vulgar.

Pero no utilizaría esta regla como un criterio absoluto.

No todos los pacientes con acné presentan comedones muy evidentes en cada momento y pueden coexistir diferentes enfermedades.

Otra pista: ¿pica?

También puede resultar muy útil.

Un acné inflamatorio puede resultar doloroso o sensible, especialmente cuando existen lesiones profundas.

Pero cuando el síntoma predominante es un picor bastante intenso, particularmente asociado a muchas pequeñas lesiones uniformes en pecho, espalda, frente o línea del cabello, debemos considerar especialmente una foliculitis por Malassezia.

No significa que todo lo que pica sea Malassezia.

Significa que el picor cambia nuestro diagnóstico diferencial.

¿Cómo podemos saberlo con seguridad?

En muchas ocasiones, una exploración dermatológica cuidadosa permite orientar el diagnóstico.

Valoramos el tipo de lesión, si existe comedón, si las pústulas están centradas en el folículo, la distribución, el grado de uniformidad, los síntomas y cómo ha evolucionado la enfermedad.

También preguntamos por tratamientos previos.

Que una erupción haya recibido repetidamente tratamientos correctos para el acné sin responder es información clínica relevante.

En algunos casos podemos necesitar pruebas complementarias: examen microscópico, cultivo microbiológico, estudio específico de Demodex o, mucho menos frecuentemente, una biopsia. Para la foliculitis por Malassezia, la microscopía directa y la histopatología están entre las técnicas confirmatorias descritas.

¿Por qué importa tanto distinguirlos?

Porque enfermedades que se parecen externamente pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.

El acné requiere actuar sobre los mecanismos propios de la unidad pilosebácea.

Una foliculitis por Malassezia puede requerir tratamiento antifúngico.

Una foliculitis bacteriana puede necesitar un abordaje antimicrobiano específico según el contexto.

La rosácea necesita controlar inflamación, alteración vascular y otros mecanismos propios de la enfermedad.

La dermatitis perioral requiere revisar desencadenantes y utilizar un tratamiento específico.

Y una demodecidosis requiere demostrar que Demodex está participando realmente en la enfermedad antes de atribuirle cualquier lesión facial.

Por eso el diagnóstico va antes que el tratamiento.

En resumen

No todos los «granos» son acné.

Los comedones, la variedad de lesiones y su distribución nos orientan hacia acné. Por el contrario, una erupción muy uniforme, sin comedones y con picor debe hacernos considerar otras posibilidades, entre ellas la foliculitis por Malassezia.

Rosácea, dermatitis perioral, foliculitis bacteriana y demodecidosis también pueden producir lesiones acneiformes y necesitar tratamientos completamente distintos.

Por eso, cuando un supuesto acné lleva meses sin responder, antes de intensificar el tratamiento conviene volver a la primera pregunta:

¿Estamos seguros de que es acné?

¿Tienes «granos» que no mejoran con los tratamientos habituales?

Una valoración dermatológica permite determinar qué tipo de lesiones tienes, establecer el diagnóstico y elegir el tratamiento adecuado.

[Solicitar una valoración dermatológica]

[Descargar nuestra guía para pacientes sobre acné]

Sobre la autora

Escrito por la Dra. Marta Moratinos, dermatóloga y directora médica de Clínica DermaMoratinos.
En este blog comparto las dudas que con más frecuencia escucho en consulta y las respondo con un lenguaje claro, sin perder el rigor científico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este campo es obligatorio

Este campo es obligatorio

Este campo es obligatorio

Se ha producido un error al enviar tu mensaje. Por favor, inténtalo de nuevo.

Comprobación de seguridad

Código captcha inválido. Inténtalo de nuevo.

Logo

Clínica DermaMoratinos | Especialistas en acné en Madrid
Diagnóstico y tratamiento médico del acné, rosácea y salud de la piel

Aviso legal · Política de privacidad · Política de cookies

© 2026 Clínica DermaMoratinos · Todos los derechos reservados

Information icon

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.