Alopecia androgenética: ¿se hereda de la madre y deja de avanzar con la edad?

Hay dos frases que escucho con mucha frecuencia en consulta cuando hablamos de alopecia androgenética:

«En mi familia materna todos tienen pelo, así que mi alopecia no puede ser hereditaria».

O justo lo contrario:

«Mi abuelo materno era calvo, así que estaba claro que me iba a pasar a mí».

Y, especialmente entre los hombres, aparece otra pregunta cuando llevan años de tratamiento:

«¿A partir de qué edad puedo dejarlo? Llegará un momento en que la alopecia ya no avance, ¿no?»

Las tres preguntas son razonables. El problema es que parten de dos ideas muy extendidas que simplifican demasiado lo que sabemos actualmente sobre la alopecia androgenética.

Vamos a ver qué hay de cierto en ellas.

MITO 1. «La alopecia se hereda por parte de la madre»

Este mito no ha surgido de la nada.

Uno de los genes más estudiados en la alopecia androgenética masculina es el gen del receptor de andrógenos (AR). Está localizado en el cromosoma X y sabemos que determinadas variantes de este gen se asocian con una mayor predisposición a desarrollar alopecia androgenética.

Y aquí aparece la madre.

Un hombre tiene un cromosoma X y un cromosoma Y. El cromosoma X lo recibe de su madre.

De ahí nació una explicación que resulta muy fácil de recordar:

«Si quieres saber si vas a quedarte calvo, mira a tu abuelo materno».

Pero la genética de la alopecia androgenética no es tan sencilla.

El cromosoma X es importante, pero no explica toda la alopecia

Hoy sabemos que la alopecia androgenética masculina tiene una herencia poligénica. Esto significa que no depende de un único «gen de la calvicie», sino de la combinación de numerosas variantes genéticas. Los estudios genómicos han identificado loci de susceptibilidad tanto en el cromosoma X como en diferentes cromosomas autosómicos.

Y los cromosomas autosómicos los heredamos de ambos progenitores.

Por tanto, un hombre puede recibir predisposición genética para desarrollar alopecia androgenética tanto de la rama materna como de la paterna.

El abuelo materno importa.

Pero también importan el padre, el abuelo paterno y otros familiares de ambas ramas.

«Entonces, si mi padre es calvo, ¿yo también lo seré?»

Tampoco podemos afirmarlo.

Lo que heredamos es una predisposición, no una fotografía de cómo será nuestro cabello a los 50 años.

Cada hijo recibe una combinación genética diferente. Esto explica algo que vemos continuamente: dos hermanos pueden tener los mismos padres y, sin embargo, uno desarrollar una alopecia importante a una edad temprana y el otro conservar una densidad mucho mayor durante décadas.

La genética condiciona el riesgo, la edad de aparición y probablemente parte de la intensidad del proceso, pero no nos permite predecir con exactitud la evolución de una persona concreta. La investigación genética más reciente continúa identificando múltiples regiones asociadas con la alopecia androgenética y señala además que su peso puede variar entre poblaciones.

¿Y qué ocurre en las mujeres?

Aquí debemos ser todavía más cuidadosos.

La alopecia de patrón femenino también presenta agregación familiar y existe un componente genético, pero conocemos bastante menos sobre su arquitectura genética.

De hecho, los principales loci asociados con la alopecia androgenética masculina no explican por sí solos la alopecia de patrón femenino. Los datos actuales sugieren que ambas comparten algunos mecanismos, pero su base genética no es necesariamente idéntica.

Por tanto, tampoco en una mujer tiene sentido intentar localizar la alopecia exclusivamente en la familia de su madre o de su padre.

MITO 2. «La alopecia androgenética deja de avanzar a cierta edad»

Esta duda me la plantean especialmente los hombres.

Un paciente lleva años con tratamiento, ha conseguido mantener una buena densidad y, al llegar a los 50 o 60 años, pregunta:

«¿No puedo dejar ya el tratamiento? A mi edad la alopecia ya no debería avanzar».

La pregunta es lógica.

Pero no existe una edad concreta a partir de la cual podamos afirmar que la alopecia androgenética masculina se haya detenido.

La alopecia no avanza a la misma velocidad durante toda la vida

Esto es importante.

Decir que la alopecia androgenética es progresiva no significa que un hombre vaya a perder cabello al mismo ritmo desde los 20 hasta los 70 años.

La alopecia androgenética no progresa necesariamente a una velocidad constante. Puede atravesar periodos de mayor progresión y otros de aparente estabilidad, y además la miniaturización inicial puede pasar desapercibida durante años. Por eso la pérdida puede parecer que se acelera en determinados momentos, sin que exista una edad ni una curva de progresión igual para todos los hombres.

La edad de comienzo y la velocidad son además muy variables entre personas.

Por eso es perfectamente posible que un hombre que perdió bastante densidad entre los 20 y los 35 años tenga después varios años de aparente estabilidad.

Pero:

Que una alopecia avance lentamente no significa necesariamente que haya dejado de avanzar.

Los estudios poblacionales muestran que la frecuencia y el grado de alopecia androgenética masculina aumentan con la edad. Una revisión española publicada en 2026 estima que alrededor del 80 % de los hombres blancos de 70 años o más presenta signos de alopecia androgenética.

Otros estudios poblacionales también encuentran grados de alopecia mayores conforme aumenta la edad.

Esto no significa que todos los hombres vayan a terminar desarrollando una alopecia avanzada.

Significa algo bastante distinto: no podemos establecer una edad a partir de la cual los folículos susceptibles queden automáticamente fuera de riesgo.

Pero si la testosterona disminuye con la edad, ¿por qué puede seguir avanzando?

Esta es probablemente la parte más interesante para explicar al paciente.

La alopecia androgenética masculina no aparece simplemente porque un hombre tenga «mucha testosterona».

Si fuera así, bastaría con medir la testosterona en sangre para saber quién va a desarrollar alopecia, y sabemos que no funciona de esa manera.

Lo importante es la susceptibilidad genética del folículo a los andrógenos.

En determinadas áreas del cuero cabelludo, los folículos susceptibles responden a la señal androgénica produciendo progresivamente cabellos más finos y cortos. Este proceso de miniaturización constituye una de las características principales de la alopecia androgenética.

Por tanto, que las concentraciones hormonales cambien con el envejecimiento no significa que desaparezca la susceptibilidad del folículo.

¿Qué significa realmente que un folículo se miniaturiza?

Un folículo sano produce un cabello terminal grueso.

En la alopecia androgenética, sucesivos ciclos capilares pueden producir tallos cada vez más finos. Además, dentro de una misma zona comenzamos a encontrar una mayor diversidad de diámetros.

Al principio, este proceso puede ser difícil de apreciar a simple vista.

Cuando suficientes folículos se han miniaturizado, empezamos a percibir una disminución de densidad.

Y aquí la tricoscopia digital resulta especialmente interesante porque permite observar cambios que pueden pasar desapercibidos simplemente mirando el cabello en el espejo.

MITO 3. «Si llevo años estable, significa que ya no necesito tratamiento»

Este es probablemente el razonamiento que más puede confundirnos.

Imaginemos un hombre que comienza tratamiento a los 35 años.

A los 45 mantiene prácticamente la misma densidad.

A los 55 sigue estable.

Puede parecer lógico pensar:

«Mi alopecia ya se ha estabilizado. El tratamiento ya no me está haciendo falta».

Pero existe otra posibilidad:

«Estoy estable precisamente porque el tratamiento está evitando que pierda esa densidad».

Y mirando únicamente el resultado final no siempre podemos distinguir una situación de la otra.

Los estudios de seguimiento prolongado muestran que la respuesta al tratamiento farmacológico de la alopecia androgenética masculina puede mantenerse durante muchos años. En una cohorte seguida durante diez años, la eficacia de finasterida no disminuyó simplemente por el paso del tiempo; algunos pacientes incluso continuaron mejorando después de los primeros años. Hay que interpretar estos datos teniendo en cuenta que se trataba de un estudio no controlado y relativamente pequeño, pero resulta relevante para descartar la idea de que el tratamiento necesariamente deja de tener sentido con la edad.

Entonces, ¿el tratamiento de la alopecia es para toda la vida?

Aquí tampoco me gusta responder simplemente «sí».

Prefiero explicarlo de otra manera:

la predisposición a la alopecia androgenética no desaparece porque el tratamiento haya funcionado.

Los tratamientos pueden frenar la miniaturización, mantener cabello o conseguir mejoría mientras actúan, pero no cambian la genética con la que nació ese folículo.

Por eso, cuando retiramos un tratamiento eficaz, debemos asumir que puede perderse progresivamente parte del beneficio obtenido o mantenido.

Pero tratamiento crónico no significa necesariamente el mismo tratamiento, a la misma dosis, durante toda la vida.

Con el paso de los años puede tener sentido revisar la estrategia.

La edad, el grado de alopecia, su evolución, la respuesta obtenida, la tolerancia, los antecedentes médicos, la medicación concomitante y las preferencias de cada persona pueden hacer que decidamos mantener, simplificar o modificar el tratamiento.

Lo que no deberíamos hacer es suspenderlo simplemente porque el paciente haya cumplido una determinada edad.

«Entonces, ¿cómo sé si mi alopecia sigue avanzando?»

Esta pregunta sí podemos intentar responder de forma objetiva.

Las fotografías estandarizadas permiten comparar la evolución global del cabello a lo largo del tiempo.

La tricoscopia digital nos aporta información adicional sobre el estado de los folículos y permite valorar características como la diversidad del diámetro de los tallos y la presencia de miniaturización.

Esto es especialmente útil cuando el paciente lleva años aparentemente estable.

En lugar de decidir que «con 60 años la alopecia ya habrá terminado», podemos estudiar qué está ocurriendo realmente en su cuero cabelludo y tomar decisiones a partir de su evolución.

Dos mitos que parten de una misma idea equivocada

Curiosamente, los dos mitos tienen algo en común.

Intentan convertir una enfermedad biológicamente compleja en una regla muy sencilla:

«Mira a tu abuelo materno y sabrás si serás calvo».

«Cuando llegues a cierta edad, la alopecia dejará de avanzar».

Serían reglas muy cómodas si fueran ciertas.

Pero la alopecia androgenética depende de numerosos genes y la velocidad de miniaturización varía mucho entre personas. En los hombres está claramente relacionada con la señal androgénica sobre folículos genéticamente susceptibles; en las mujeres, los mecanismos parecen todavía más diversos y su genética está menos definida.

Por eso dos personas de la misma familia pueden tener evoluciones completamente diferentes y dos hombres de la misma edad pueden encontrarse en momentos muy distintos de su alopecia.

En resumen

La alopecia androgenética no se hereda exclusivamente de la madre. El cromosoma X contiene una región genética muy relevante, pero la alopecia masculina tiene una herencia poligénica en la que participan también numerosos genes autosómicos heredados de ambas ramas familiares.

Y la alopecia androgenética masculina no tiene una edad establecida a partir de la cual sepamos que deja de avanzar. Su velocidad puede cambiar con los años y puede haber largos periodos de estabilidad, pero la edad por sí sola no nos permite saber que el proceso de miniaturización haya terminado.

Por eso, ante las dos preguntas que iniciaban este artículo, mi respuesta sería:

Para saber cómo puede evolucionar tu alopecia, es más útil estudiar tus propios folículos que intentar adivinarlo mirando el pelo de tus familiares o tu fecha de nacimiento.

¿Tienes alopecia androgenética y dudas sobre su evolución o sobre cuánto tiempo mantener el tratamiento?

Una valoración dermatológica y el seguimiento mediante tricoscopia digital permiten estudiar el grado de miniaturización y adaptar el tratamiento a cada etapa.

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[Descargar la guía para pacientes sobre alopecia androgenética]

Sobre la autora

Escrito por la Dra. Marta Moratinos, dermatóloga y directora médica de Clínica DermaMoratinos.
En este blog comparto las dudas que con más frecuencia escucho en consulta y las respondo con un lenguaje claro, sin perder el rigor científico.

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